viernes, 21 de octubre de 2011

SP: Sobre Franz Kafka

Sobre Franz Kafka podemos iniciar revelando su ficha bibliográfica, misma que no se aparta mucho de otro sujetos de esta época o de la suya propia. No obstante dejaré esto como último apartado, puesto que la particularidad e importancia de este personaje no radica en su origen sino en su pensamiento.

El pensamiento kafkiano puede ser, en definitiva, su legado mas importante. Ha tenido aplicaciones directas en el campo filosófico, jurídico y referencias importante en el desarrollo de otras obras literarias, plásticas, musicales y cinematográficas. ¿Quién no ha escuchado a alguien decir, ante una situación inverosímil: "...esto es kafkiano" sin que tenga claro el sentido completo de la expresión.

Dicha expresión tan presente hoy día, tiene su anclaje en el pensamiento kafkiano (no usado como sustantivo) desarrollado a través de su obra literaria. Su aplicación más sencilla y frívola podría reducirse a clasificación de una situación en la que, el nivel de complicación y rareza particular, llegan a proporciones poco probables. En el sentido más profundo, contiene distintos matices en torno a los poderes ocultos que rigen el orden de las cosas, el aparato burocrático como estructura complejamente absurda, el absurdo como tal en relación a la realidad posible o idealizada, el papel de azar en la definición de las situaciones y la complejidad extrema, sin causa alguna, de situaciones que en papel aparece como sencillas.

Así pues, lo kafkiano (esta vez como sustantivo), ha trascendido hasta nuestros días como una expresión propia y liberada del vínculo con su obra literaria. El éxtio del pensamiento kafkiano radica en la riqueza que como figura literaria, ha atribuido en la descripción de las situaciones del cotidiano, muchas de las cuales y sobre todo, en nuestra compleja sociedad, pueden llegar a tener dimensiones desproporcionadas respecto al individuo que las experimente.

“Los puntos de vista del arte y de la vida son distintos aún en el mismo artista” Kafka.

Arte y vida han establecido un binomio en todas las eras del desarrollo de la humanidad. Las relaciones que se trazan en esta corta frase, son múltiples y a distintos niveles. El arte ha sido desde siempre, un filtro sobre el cual se materializa la visión de cada época sobre aspectos tangibles e intangibles. Esta visión no solo depende de cada sociedad o temporalidad sino en definitiva, de cada individuo, por lo tanto la visión de la vida que pueda tener un individuo difiere de aquella que tengan las personas con quienes coexiste e interactúa.

A esto sumaremos que, el individuo cambia por efecto de madurez, estado de ánimo e influencia del medio ambiente, por lo que la visión que éste tenga sobre la vida y su manera de expresarla en el arte, podrá ser diametralmente distinta en distintas épocas de su existencia e incluso podrá cambiar de manera dramática de un día a otro por efecto de hechos externos: la muerte, el amor, el desprecio, la guerra, etc. Volvemos entonces a colocar la vida como, en síntesis, la esencia de la materia creadora de la producción artística que utiliza el artista para expresar su existencia, creando un círculo eterno e insoluble. Lo que me preguntaría es si el artista ve el arte de una manera distinta a la que ve la vida, atentando contra el principio que acabo de describir.
Para alejarme de la tentación de filosofar por filosofar, de manera mas pragmática puedo decir que las interpretaciones a la frase con tan múltiples y contradictorias que depende de cada quien el resultado de la misma. 

Ya que he bajado de las nubes a la tierra, paso a reseñar algunas líneas de su biografía. 

Nacido en 1883 en la ciudad de Praga en el seno de una familia judía. Creció inmerso en la cultura alemana y se graduó en el área del derecho. Afín a los asuntos culturales, se interesó en aspectos de la religión sionista, mismos que le influenciaron en sus obras y le motivaron la idea de viajar a Palestina desde 1917, mismo que postergó por asuntos de salud hasta el día de su muerte en 1924 a tan solo 40 años de edad. Su obra, no infinita pero suficiente, abarca títulos tan reconocidos como "Metamorfosis", "La Condena", "Un artista del hambre", "Una mujercita", "El proceso", "El Castillo", muchas de ellas publicadas luego de su muerte. También se rescatan de su obra, la correspondencia que mantenía en especial con su familia y mujeres.