domingo, 25 de septiembre de 2011

Intro RI /3: "Drama en la ONU"

He decidido esta semana, hacer referencia a la nota de opinión que a manera de editorial, el periódico La Nación publica en su magna edición dominical.
En términos generales, el texto carece siquiera, de un claro intento de profundizar sobre un tema tan trascendental y complejo como lo es el conflico arabe-israelí. Los párrafos transcurren con alusiones a notas publicadas durante la semana, recapitulaciones históricas poco claras y un estilo narrativo mas bien digno de partido de fútbol.

"Drama en la ONU" es el título, al cual posteriormente, el o los escritores - aunque dudo que para requieran muchas cabezas para salir con esta nota- son incapaces de relacionar en las líneas subsiguientes y peor aún, amarrarlo en un final concreto y conciso.

Tampoco me explico la idea que se resalta en el titular: "Esta semana pasada la Cancillería costarricense proporcionó una nota de calma y realismo". Leyendo mas adelante, tengo la sensación de, en palabras llanas y sencillas, es el equivalente a un coloquial: "Nos salvamos por un pelo".

No puedo quitarme de la cabeza la ligereza en los razonamientos que los autores esgrimen, y a manera de ejemplo cito: "No perdamos de vista que a pesar de un esfuerzo para desarrollar instituciones, no había entonces ni hay hasta la fecha los elementos esenciales que conformarían un Estado palestino, empezando por la ausencia de fronteras reconocidas y una población dividida. No obstante, Abbas apostó a saltarse las fallas y omitir las negociaciones necesarias para llenar esos requisitos mediante el reconocimiento como “Estado” por la ONU..." . ¿Es que entonces el análisis correcto es que no es posible aspirar a este derecho hasta en tanto las ansiadas estructuras estén conformadas, las fronteras trazadas y el pueblo reunido? Además noten las comillas en "Estado". No es un poco la fábula de...¿qué es primero, el huevo o la gallina? 

No me referiría a este pasaje si lo hubiese encontrado solitario, en cuyo caso lo habría considerado como un sospechoso pero leve error de interpretación, no obstante, me veo obligado a insertar otro extracto del texto, pues demostraron con ella una clara reincidencia y, entonces cito: "Acceder a esta petición sería algo inusitado y sentaría un precedente peligroso, pues movimientos irredentistas y separatistas podrían seguir el ejemplo palestino. ¿Qué tal si los francocanadienses, o sectores indígenas en el hemisferio, reclamaran reconocimiento como Estados independientes?". Resulta indignante y casi un insulto, darme cuenta de la simpleza con la que el editorial toma un saco y mete juntos a los quebecois, euskerras, indígenas del CONAI en Ecuador y la provincia de Taiwan, con una burda etiqueta de irredentistas /separatitas.

Cada causa merece ser analizada por separado y suponer que, en caso de otorgar el derecho  de Estado a Palestina, éste desencadenaría una división ininterminable de países alrededor del mundo, es igual que la visión inquisidora de no aprobar los derechos homosexuales por ir en contra de la moral y, miedo a que la moda de ser gay se apodere de las nuevas generaciones.

Desde mi óptima, este editorial se tomó a la ligera. No se concienció adecuadamente sobre la importancia del mismo, representando éste la postura del diario referente al asunto en cuestión. Tomar partido en un acontecimiento no es nada nuevo en un medio de comunicación, el problema para mi radica en la forma en que el medio, en este caso la Nación, nos envía señales, a manera de subtexto con su real opinión y línea editorial...por aquello de "por la boca muere el pez".
 


Comentario sobre la nota del Diario La Nación del domingo 25 de setiembre:
http://www.nacion.com/2011-09-25/Opinion/drama-en-la-onu.aspx

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